¿Sin abejas no hay chocolate? La frase viral que suena bien, pero explica mal la naturaleza

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“Sin abejas no hay chocolate”. La frase funciona de maravilla en redes sociales: es breve, emocional, fácil de recordar y perfecta para acompañar una imagen de una abeja sobre una tableta de cacao. El problema es que, como ocurre con muchos lemas ambientales demasiado redondos, simplifica tanto la realidad que acaba deformándola.

Y cuando el mensaje ambiental se vuelve impreciso, aunque nazca con buena intención, abre la puerta a tres problemas: desinformación, greenwashing y malas decisiones de conservación.

La realidad es más incómoda, más fascinante y mucho más importante: la abeja de la miel no sostiene por sí sola la alimentación humana, no poliniza todos los cultivos y, desde luego, no es la responsable directa del chocolate.

La idea clave

Defender a las abejas no consiste en repetir que sin ellas nos extinguimos en cuatro años. Defender a las abejas, y a todos los polinizadores, consiste en entender qué especie poliniza qué planta, en qué condiciones, dentro de qué ecosistema y con qué límites ecológicos.

La biodiversidad no se salva con eslóganes. Se salva con conocimiento.

La cita de Einstein sobre las abejas: útil para vender camisetas, mala para explicar ecología

Pocas frases han circulado tanto en campañas ambientales como la atribuida a Albert Einstein: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al ser humano solo le quedarían cuatro años de vida”. Es potente. Tiene dramatismo. Tiene autoridad prestada. Y, precisamente por eso, ha sido utilizada hasta la saciedad.

El problema es que no hay una base sólida que demuestre que Einstein dijera o escribiera esa frase. Hace muchos años realicé una investigación profunda que publiqué en el año 2014 para desmentir esa frase, Me llevó meses hacer la trazabilidad de la frase, ojala hubiera contado entonces con sistemas de verificación como Snopes y Quote Investigator, el caso es que tras rastrear el origen de la cita y no sea encontrado evidencia de que pertenezca a Einstein. En esta publicación te explicó quién dijo realmente esa frase, no te lo vas a creer… Lee el artículo completo en ‘Einstein no lo dijo‘.

Pero el problema no es solo de atribución. El problema más profundo es científico: la desaparición de la abeja melífera sería gravísima, pero no equivaldría automáticamente al fin de todas las plantas, todos los animales y todos los seres humanos.

La abeja de la miel es esencial en muchos sistemas agrícolas y ecológicos, pero no es la única pieza del engranaje. Confundir “abejas” con “Apis mellifera” es uno de los errores más repetidos del discurso ambiental.

Entonces, vamos al chocolate: ¿quién poliniza realmente el cacao?

El cacao, Theobroma cacao, no depende de la abeja melífera para producir sus frutos. Sus flores son pequeñas, complejas, de acceso difícil y con una arquitectura floral que no encaja bien con el comportamiento de pecoreo de Apis mellifera.

Los polinizadores más eficientes del cacao son diminutos dípteros de la familia Ceratopogonidae, especialmente especies del género Forcipomyia. Es decir: pequeñas mosquillas, no abejas de la miel.

El giro inesperado

Si mañana desaparecieran todas las abejas melíferas del planeta, el impacto ecológico, ganadero y agrícola sería enorme. Pero el chocolate no desaparecería por esa razón concreta. El cacao tiene otro equipo de polinizadores, mucho más pequeño, mucho menos famoso y casi invisible para el gran público.

El chocolate no nos lo da la abeja de la miel. Nos lo facilitan unas mosquillas diminutas que casi nadie defiende en Instagram.

Por qué la abeja de la miel no lo hace todo

La abeja melífera, Apis mellifera, es un animal extraordinario. Como especie ganadera, tiene un valor económico, cultural, alimentario y ambiental enorme. Produce miel, cera, propóleos y otros productos apícolas. Además, puede prestar servicios de polinización muy relevantes en cultivos frutales, hortícolas, oleaginosos y en determinadas floraciones silvestres.

Pero no es una llave universal capaz de abrir todas las flores. Cada planta tiene una biología reproductiva concreta. Algunas flores son visitadas eficazmente por abejas melíferas. Otras dependen mejor de abejorros, abejas solitarias, sírfidos, moscas, escarabajos, mariposas.

Mensaje para apicultores

En el curso de apicultura del CampusApicultura de Ecocolmena te explico este asunto así:

¿Sin abejas no hay chocolate? Desmontando mitos sobre la polinización.

Pocas frases son tan efectivas en el marketing ambiental como la atribuida falsamente a Einstein: «Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre solo le quedarían cuatro años de vida». Es un eslogan potente, pero científicamente impreciso y, a menudo, utilizado de forma interesada para el greenwashing.

Hoy quiero poner un poco de rigor técnico y perspectiva ecológica sobre la mesa.

El caso del chocolate 🍫

Solemos englobar bajo el término «abeja» a la abeja melífera (Apis mellifera), como si fuera la única responsable de lo que comemos. Nada más lejos de la realidad.

Tomemos como ejemplo algo que a casi todos nos gusta: el chocolate.

Existe la creencia popular de que sin abejas nos quedaríamos sin chocolate. Sin embargo, la abeja de la miel no poliniza el cacao. Las flores del cacao son complejas y pequeñas, y sus polinizadores exclusivos son unos dípteros diminutos, unas moscas de la familia Ceratopogonidae (principalmente del género Forcipomyia).

Por lo tanto, aunque mañana desaparecieran todas las abejas melíferas del planeta, seguiría habiendo chocolate.

Es vital entender que la Apis mellifera es una especialista en ciertas floraciones, pero es ineficaz o nula en otras.

  • El maíz es una planta anemófila; se poliniza principalmente por la acción del viento, no por insectos.
  • Las patatas (papas), aunque pueden recibir visitas de insectos, son mayoritariamente autógamas o se reproducen vegetativamente (por tubérculos) para la producción agrícola.
  • No es necesario que te cuente nada sobre los cereales, ya puedes imaginar que no tienen nada que ver con las abejas.

Como apicultores, debemos defender a la abeja melífera por su valor ganadero, social y su innegable papel como polinizador generalista de apoyo en muchos cultivos y flora silvestre. Pero no podemos caer en el reduccionismo.

Hablemos con datos científicos:

  • Las abejas de la miel: Solo existen unas 7 especies de abejas melíferas (género Apis) en todo el mundo.
  • Todas las abejas: Hay descritas más de 20.000 especies de abejas silvestres (solitarias, abejorros, etc.). Ellas son, en muchos ecosistemas, mucho más eficientes que la melífera debido a la coevolución con la flora local.
  • El universo polinizador: Si ampliamos el foco a todos los animales polinizadores, la cifra marea. Se estima que existen unas 600.000 especies de animales que cumplen esta función, incluyendo coleópteros (escarabajos), lepidópteros (mariposas y polillas), dípteros (moscas y sirfidos), otros himenópteros, aves y mamíferos.

La obsesión por «salvar a la abeja» (en singular) a menudo eclipsa la verdadera crisis: la pérdida de hábitat y biodiversidad de esas otras 600.000 especies, muchas de ellas esenciales para alimentos que la abeja melífera ni siquiera toca.

Firma Articulo tecnico de Ecocolmena
Autor
Manzano, Jesús. Experto en "Ciencia detrás del comportamiento de las abejas" (2022). Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (4a. ed.). España, Guadalajara: Ecocolmena. Profesor de apicultura y perito judicial en apicultura - Socio fundador de Ecocolmena

Autor

Manzano, Jesús. Experto en «Ciencia detrás del comportamiento de las abejas». (2013) Autor del Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (5a. ed.). España, Guadalajara. Profesor de apicultura de CampusApicultura.com. Perito judicial en apicultura en peritoapicultura.com – Socio fundador de Ecocolmena.org.

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