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Llega el verano y, con él, las semanas que más condicionan la salud de nuestras colmenas durante el resto del año. La primavera ya hizo su trabajo: las colonias crecieron, estiraron cera y acumularon reservas. Ahora toca acompañar a las abejas en la transición hacia el calor, anticiparnos al decaimiento natural de la población y blindar el colmenar frente a las olas de calor, los incendios y la Varroa. Te comparto las claves de manejo que enseñamos en el CampusApicultura para que tu apiario llegue a otoño vigoroso y con miel sana.

El verano marca el ritmo: de la expansión al ahorro

Las próximas semanas son las últimas de crecimiento real de la esfera de cría antes de que la población empiece a decaer y las abejas dejen de estirar cera. Es un momento bisagra: si damos espacio ahora, aprovecharemos ese último empuje; si nos retrasamos, la colonia entrará en modo ahorro y ya no habrá vuelta atrás. El calor no es un detalle menor, porque la ola de calor extremo es una auténtica catástrofe para las abejas, que dejan de pecorear, consumen reservas y centran toda su energía en ventilar el nido. Lo explicamos a fondo en «Ola de calor, una catástrofe para las abejas».

Además, el calor golpea donde más duele: la reproducción. Por encima de los 38 °C la viabilidad del esperma almacenado en la espermateca cae de forma significativa, de modo que el calor disminuye la fertilidad de la reina y compromete la postura futura. Si quieres entender la base científica de este fenómeno, te recomiendo leer «El calor disminuye la fertilidad de la reina».

1. Mantén colmenas vigorosas e igualadas

El primer objetivo es la homogeneidad del colmenar. Igualad fuerzas compartiendo cría, abejas y alimento entre colmenas fuertes y débiles, tal como practicamos en las clases: una colonia equilibrada termorregula mejor, defiende mejor su piquera y aprovecha mejor el último flujo. Recuerda que estos manejos de trasiego se hacen siempre con colonias sanas, para no propagar patologías.

2. Da espacio a la cría… y ajústalo a tiempo

Mientras la colonia siga en expansión, dale sitio para que la reina no se vea limitada y las pecoreadoras puedan estirar cera. Pero ojo al cambio de fase: en cuanto la población empieza a decaer, ese mismo espacio se vuelve un problema. Hay que ajustar volumen y población para que las abejas cubran todos los cuadros, porque un panal sin abejas que lo protejan es una invitación abierta a la polilla de la cera. Si necesitas controlarla sin química de síntesis, en este artículo explicamos el uso seguro del Bacillus thuringiensis contra la polilla de la cera.

3. Maneja las alzas de miel

Es el momento de gestionar las alzas para que se llenen y maduren. Cosecha solo cuando los cuadros estén operculados en al menos dos terceras partes: así garantizas una humedad por debajo del 18 %, evitas fermentaciones y obtienes una miel de calidad. La paciencia aquí se traduce directamente en sabor y conservación.

4. Varroa: paciencia estratégica y tratamiento orgánico

El control de Varroa tuvo su gran ventana en marzo, cuando había poca cría. Ahora toca leer a la colonia: cuando la reina deje de poner tras la primera ola de calor —empujada por la falta de alimento y de humedad—, debemos contar 21 días hasta que ya no quede cría operculada. Solo entonces aplicamos tres pautas de tratamiento orgánico, aprovechando que el ácaro queda expuesto sin cría donde reproducirse. Este punto crítico lo desarrollamos en «Verano, momento crítico en la lucha contra la Varroa destructor».

Una advertencia que no admite matices: nunca uses tratamientos de síntesis en verano antes de la cosecha de miel. Hacerlo es una falta grave contra la salud de las personas, porque dejaríamos residuos no orgánicos en un alimento destinado al consumo humano. La apicultura sostenible empieza por proteger a quien se come nuestra miel.

5. Pon las colmenas en «modo verano»

  • Sombreo: protege las colmenas de la insolación directa y, si puedes, pinta las tapas de blanco para bajar unos grados el interior.
  • Suelo sanitario retirado: saca la bandeja para favorecer la ventilación.
  • Agua cercana y limpia: instala bebederos con flotadores o corchos para que las abejas no se ahoguen, a la sombra para que no se evapore.
  • Ventilación abierta: rejillas de ventilación abiertas y piqueras a su máxima extensión mientras haya calor y flujo.
  • Ojo al pillaje: tras retirar alzas o en plena escasez de néctar, reduce las piqueras para evitar saqueos entre colmenas.

Las propias abejas nos dan pistas de que están gestionando el calor y la humedad. Si ves obreras meneándose sobre la piquera como si frotaran la madera, están haciendo washboarding, un comportamiento fascinante que te contamos en «El baile secreto de las abejas».

6. Prevención ante olas de calor e incendios: lo primero

Por encima de cualquier otro manejo está la seguridad. Repasa y aplica el Protocolo de Ecocolmena ante calor extremo e incendios, que elaboramos junto a un bombero profesional: desbroce y cortafuegos perimetral, depósitos de agua suficientes, plan de trashumancia de evasión, extintor y garrafas en el vehículo, y restricción del uso del ahumador en los días de máximo riesgo. Y recuerda la regla de oro: primero las personas, después las colmenas.

No te alarmes si ves zánganos expulsados

Conforme escasean los recursos, es normal ver zánganos muertos o expulsados a las puertas de la colmena. No suele ser un signo de alarma, sino una estrategia de eficiencia energética del superorganismo, que prescinde de las bocas improductivas para proteger sus reservas. Te lo explicamos en «La matanza de zánganos». Eso sí, sabe distinguir entre el ciclo estacional normal y un síntoma de enfermedad, intoxicación o hambruna severa.

Y no olvides estos extras

  • Vigila intentos tardíos de enjambrazón en colonias muy pobladas: revisa realeras.
  • Atención a la Vespa velutina según tu zona: empieza el trampeo y la vigilancia.
  • No alimentes con jarabe durante la melada ni antes de cosechar.
  • Registra todo en el cuaderno apícola: fechas de tratamientos, retirada de alzas y el cálculo de los 21 días de la Varroa.

Conclusión

El verano no se improvisa: se prepara. Una colonia vigorosa, con el espacio justo, la miel bien madurada, la Varroa tratada en su momento y un colmenar a salvo del fuego es la mejor garantía de que tus abejas cruzarán el calor y llegarán fuertes al otoño. Cuidar bien a las abejas en verano es, al final, cuidar la biodiversidad que nos sostiene a todos.

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Firma Articulo tecnico de Ecocolmena
Autor
Manzano, Jesús. Experto en "Ciencia detrás del comportamiento de las abejas" (2022). Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (4a. ed.). España, Guadalajara: Ecocolmena. Profesor de apicultura y perito judicial en apicultura - Socio fundador de Ecocolmena

Autor

Manzano, Jesús. Experto en «Ciencia detrás del comportamiento de las abejas». (2013) Autor del Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (5a. ed.). España, Guadalajara. Profesor de apicultura de CampusApicultura.com. Perito judicial en apicultura en peritoapicultura.com – Socio fundador de Ecocolmena.org.

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