Varroa. Agosto, mes crítico para la gestión de ácaros

Ectoparásito
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Agosto sería el mes clave para gestión de tratamientos en las colmenas y bajar la presión del ácaro Varroa que se multiplica exponencialmente a medida que crece la cría en primavera en el hemisferio norte.

Ácaro Varroa destructor es un ectoparásito que se ha diseminado en casi todo el mundo en las colmenas de Apis melífera, originario de Asía.  Este ácaro es un ectoparásito (parásitos externos), forético obligado de las especies de abejas Apis mellifera y Apis cerana reproduciéndose sobre sus estadios larvales y pupales (cría abierta y operculada).

Se alimenta de los cuerpos grasos en estado forético, es decir, fuera del opérculo (Ver más aquí) y de la hemolinfa dentro del opérculo.

Varroa sobre larva

Ácaro Varroa destructor y los tratamientos para quitar presión en abejas

En las regiones templadas del hemisferio norte, el mes de agosto es el momento más crítico para el control de la Varroa, durante la primavera la población ha crecido al máximo y junto con ello la Varroa también.

Varroa sobre pupa

Durante la primavera son casi invisibles pero están. En la época de fuerte floración, casi el 70% de todos los ácaros se esconden dentro de las celdas de crías operculadas, fuera de nuestra vista, y otro tanto se oculta en el metasoma ventral a comer cuerpos grasos en estado forético.

Gran dolor de cabeza para los apicultores

Los ácaros Varroa no tiene el necesario protagonismo en los medios de comunicación, parece que este parásito no llama tanto la atención como otros depredadores como la Vespa velutina.

Tratamiento con ácido oxálico

Pero Varroa destructor es el principal problema sanitario de la mayoría de las colmenas del planeta, salvo en los reductos donde aún hay abejas resistentes (leer artículo Poblaciones de Abejas que sobreviven al ácaro Varroa en el mundo) Ver hongo contra la Varroa aquí

Las poblaciones de Varroa destructor aumenta

A partir del solsticio de verano, aunque apenas es perceptible en un primer momento, la reina pone cada vez menos huevos cada día y la colonia se reduce gradualmente a medida que el clima se calienta en julio y agosto.

Pero mientras que la población de abejas disminuye, la población de ácaros sigue aumentando. Más ácaros hembras fecundadas deambulan por la colmena en busca de celdas de cría que van a ser operculadas, donde pueden poner sus huevos. Ver ciclo de la Varroa aquí

succionando hemolinfa

Si no hay suficientes celdas de cría, los ácaros incluso se duplican y comparten los que están disponibles. Y en agosto, la colonia ya apenas dispone de zánganos, pues han sido expulsados o no alimentados por las obreras.

Las pupas de zánganos son el destino prioritario de la Varroa destructor, pero al no haber nueva puesta, los ácaros hembra optan por lo que queda: la cría de obreras.

Progresión de la Varroa en las colmenas de abejas

Si no se trata, una colonia de tamaño medio que pueden haber tenido 6.100 ácaros a finales de junio, puede encontrar alojamiento para 35 ácaros por cada 100 abejas al llegar el 1 de septiembre, un aumento de casi siete veces en su población.

Suponiendo que la temporada se comenzó con cero ácaros, la tasa de crecimiento depende del número de ácaros que se incorporaron a su colonia durante la primavera y el verano.

Todas las colonias de abejas puede iniciar una infección de Varroa destructor en casi cualquier momento del año. Los ácaros Varroa pueden llegan a las colmenas de muchas maneras.

abeja muerta

¿Cómo se propaga Varroa destructor?

  • Están en las flores, aunque es el método de adquisición más improbable. Una abeja realiza sacudidas para recoger el polen de una flor, echando con su movimiento a un ácaro forético (externo), y este esperará a subirse a otra abeja que venga a cosechar en la misma flor.
  • Los incorporan los apicultores, al realizar trasiego de cuadros y crías de unas colmenas a otras.
  • Por la deriva de las abejas. Si el colmenar es una fila lineal, las colmenas de los extremos atraerán a abejas obreras pecoreadoras, siempre que su vuelo pase por esos extremos. Las abejas pecoreadoras se han “llenado” del olor de las flores donde han libado o cosechado, y esto hace que sean bien recibidas por cualquier colmena ajena.
  • Transportados por zánganos. A diferencia de las abejas obreras, los zánganos pasan la noche en cualquier colmena, les da igual una que otra, y en todas las colmenas recibirán su dieta alimentaria.
  • Nuevos enjambres o reproducciones. Bastará una sola Varroa hembra fecundada, escondida en los pliegues de los segmentos de cualquiera de las abejas que forman el enjambre para comenzar de nuevo su infección.
  • Pillaje o robo. Cuando una colmena está muy fuerte de población su avidez de miel y polen las obsesiona, llegando a entrar en otras colmenas para robar el alimento de colmenas más débiles.

Las abejas de la deriva, y especialmente los zánganos, traen a la mayoría de los ácaros. La progresión es geométrica, una colonia con diez entradas de ácaros incrementará en cinco veces la tasa de Varroa con respecto a una colonia en la que entran dos, dependiendo de cuándo se produjeron.

A más ácaros Varroa destructor más enfermedades

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Un aumento de seis o siete veces en el número de Varroas destructor por abeja significa un aumento similar en el número de abejas infectadas con las enfermedades virales que propagan los ácaros.

Aunque el número de ácaros por abeja se eleva gradualmente en junio y julio, en agosto literalmente explota. La superveniencia de los ácaros llegará a afectar a las abejas obreras que deberán mantener las condiciones de vida de la colonia durante la invernada.

Las abejas de invierno no pueden permitirse el lujo de estar enfermas

Mientras que un recolector de primavera o verano puede vivir tan solo de cuatro a seis semanas, las llamadas “abejas de invierno” pueden vivir hasta diez meses, eso si se han ido a invernar con las condiciones optimas.

Dado que estas abejas deben cuidar de la colonia durante los meses fríos de invierno y permanecen buena parte del tiempo confinadas. Es vital que estas abejas obreras no estén enfermas al principio de su larga labor o la colonia no sobrevivirá.

Rascar la cría

Fisiológicamente estas últimas abejas resistirán todo el largo invierno y las primeras semanas de pecoreo para levantar o arrancar la colmena, por lo tanto, deben irse a invernar, gordas, sin Nosema y tratadas para varroa sin olvidar el test que nos garantice que el tratamiento fue efectivo.

cría de zánganos

Con calor la reina baja la postura

Para que las abejas estén sanas en octubre y noviembre, la colonia tiene que estar prácticamente libre de ácaros a finales de septiembre, el mes que trae las consecuencias de la explosión de población de ácaros de agosto.

Así que el mes de mejor eficacia en la lucha contra la Varroa destructor es el final de la floración y la persistencia del estío de calor, agosto.

opérculo de zángano

Un segundo tratamiento en invierno es importante en colonias muy fuertes, pues estas abejas que realizan pillaje, ladronas, suelen atacar a las colonias débiles que se están muriendo. Además de traer a su casa la miel, también traen a los ácaros.

El tiempo es todo. El objetivo final es elevar el número de abejas libres de enfermedades que pueden cuidar de sí mismos desde el otoño hasta la primavera.

Fuentes;  Artículos originales de Rusty Burlew 

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