El abejaruco, (Mereops apiaster) y las abejas

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abejarucos con abeja y coleópteros

En la naturaleza, las interacciones de la fauna silvestre con la agricultura y la ganadería —y en particular con las abejas— son recurrentes y forman parte del funcionamiento normal del ecosistema.

Ecocolmena

Siempre ha sido así. Sin embargo, algunas de estas especies, como el abejaruco (Merops apiaster), están en declive y cuentan con protección legal. Como apicultores entendemos la preocupación de quien ve debilitarse sus colmenas, pero como peritos y activistas tenemos también la obligación de analizar el problema con rigor, sin simplificarlo ni convertirlo en una guerra contra un ave protegida.

Muchos apicultores señalan que sus colmenas sufren el acoso constante de la fauna silvestre: aves como el abejaruco, el oso pardo y, más recientemente, la avispa asiática (Vespa velutina). Son depredadores naturales o, en el caso de la avispa, una especie invasora introducida por el ser humano. Algunos llegan en migración, otros son endémicos. La agricultura, la ganadería y la apicultura siempre han convivido con la fauna silvestre; el reto no es eliminarla, sino gestionar esa convivencia con criterio técnico.

Especies protegidas

Algunas especies de abejas, como Apis cerana han desarrollado comportamientos defensivos frente a sus depredadores naturales. Nuestra Apis mellifera europea, en cambio, no ha desarrollado ese mismo repertorio defensivo frente al abejaruco, entre otras razones porque el manejo apícola convencional limita la presión de selección que podría favorecerlo.

A medida que las poblaciones de depredadores aumentan, la interacción se complica. Es razonable esperar que, con el tiempo, nuestras abejas desarrollen mecanismos conductuales de defensa frente a estas aves, del mismo modo que lo han hecho otras especies del género Apis.

merops apiaster
Merops apiaster

Las abejas enfrentan múltiples amenazas

Si ordenamos por impacto real las amenazas que enfrentan nuestras abejas, el peligro mayor no es la fauna silvestre, sino el uso indiscriminado de fitosanitarios y el ácaro Varroa destructor, diseminado por la mala gestión del movimiento de colonias a nivel mundial.

La biodiversidad nos obliga a una coherencia: no podemos exigir protección para nuestras abejas y, al mismo tiempo, desear la desaparición de otra especie protegida como el abejaruco.

El Real Decreto 139/2011 incluye al abejaruco común en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, dentro del Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Miteco.gob

Un integrante amenazado de la fauna silvestre

El abejaruco es un ave protegida y amenazada: no puede ser cazado ni molestado, ni pueden alterarse sus nidos o lugares de reproducción. Es un ave migratoria de plumaje multicolor presente en África, Asia y Europa, con un canto muy característico que suele delatar su presencia antes incluso de verlo.

Es gregario y sociable: se desplaza, caza y descansa en grupo. Su llegada a la península ibérica en primavera comienza tras cruzar el estrecho de Gibraltar.

abejaruco Merops apiaster sobre una rama
Abejaruco posado sobre una rama

Cría, bandadas y una migración que ya no sigue el calendario de siempre

El abejaruco anida en taludes verticales de tierra o arena, cerca de ríos, graveras o carreteras, donde excava túneles horizontales de hasta dos metros de longitud. Pone entre 4 y 6 huevos, incubados por ambos progenitores durante unas tres semanas.

En nuestra zona, las colonias reproductoras suelen rondar las 20 parejas. Con los juveniles ya volanderos, en pleno verano esas colonias pueden juntar cerca de medio centenar de individuos, una cifra que coincide con lo que describen otros apicultores en distintos puntos de España.

Tradicionalmente, la estancia del abejaruco en España se situaba entre marzo y septiembre, con la migración de retorno a África concentrada a finales de verano y principios de otoño. El cambio climático está reescribiendo ese calendario, aunque de forma distinta según la época del año. Los seguimientos a largo plazo de SEO/BirdLife muestran que la llegada primaveral del abejaruco se ha adelantado varios días desde 1980, en línea con el resto de aves transaharianas. El movimiento de salida, en cambio, es más complejo: cuando las poblaciones de insectos se mantienen activas más tiempo por las temperaturas suaves, algunas bandadas retrasan su partida, sencillamente porque no tienen ninguna urgencia biológica para marcharse mientras haya comida disponible. Esto explica que cada vez sea más habitual ver abejarucos en nuestro entorno bien entrado octubre, cuando antes el paso otoñal se concentraba en septiembre.

¿De qué se alimenta y por qué visita el colmenar?

El abejaruco tiene una vista extraordinaria: distingue una abeja en vuelo a 20 metros de distancia. Suele situarse en pequeños grupos sobre ramas secas de olivo o cualquier otro posadero con buena visual sobre el colmenar, y su canto característico parece anticipar la llegada a las abejas, que se repliegan al interior de las colmenas.

Aunque algunos apicultores lo han visto posado directamente sobre las colmenas, generalmente caza al vuelo. Además de abejas, se alimenta de mariposas, abejorros, libélulas, tábanos y también de Vespa crabro, la avispa europea.

abejarucos Merops apiaster comiendo abejas

¿Qué daño produce y cómo reconocerlo?

El primer indicio de que un colmenar está siendo visitado por abejarucos son las egagrópilas: pequeños bolos que el ave regurgita con los restos del exoesqueleto de las abejas cazadas. Suelen encontrarse bajo los posaderos habituales, sobre todo por la mañana y al atardecer, que son los momentos de mayor actividad de caza.

El daño real depende de muchas variables: proximidad a una colonia de cría, tamaño de la bandada, momento de la temporada y disponibilidad de otras presas. Como perito, insisto siempre en lo mismo: antes de atribuir una pérdida al abejaruco hay que descartar Varroa, falta de reina, hambre, sequía o estrés calórico. Confundir estas causas lleva a errores de manejo y, en un contexto de reclamación de daños, a informes que no resisten una revisión técnica.

colmenas escondidas bajo árboles
Colmenas bajo árboles para esconderlas del abejaruco

Impacto en el pecoreo: qué dicen los estudios

La creencia extendida entre apicultores es que el abejaruco es uno de los principales obstáculos para que la abeja salga a pecorear, porque las colonias permanecen recluidas buena parte del día. Sin embargo, estudios de forrajeo hechos en distintos países donde convive con la abeja no encontraron que su presencia impidiera la alimentación de las colonias a nivel poblacional.

El trabajo más completo hecho en España es el seguimiento de 58 colmenares en Extremadura entre 2013 y 2015, publicado por Moreno-Opo, Núñez y Pina en 2018. Sus resultados matizan ambas posturas: una mayor abundancia de abejarucos sí se relacionó con menor actividad de vuelo y con menos reservas de miel, polen y cría, pero la intensidad del efecto fue muy desigual según el emplazamiento, el momento y la disponibilidad de otros insectos. Dos colmenares separados por pocos kilómetros pueden sufrir presiones completamente distintas, por eso insistimos en llevar un registro propio del apiario antes de sacar conclusiones.

Sistemas de disuasión: lo que hemos probado en el apiario

En Ecocolmena llevamos años probando distintos métodos no letales para reducir la presión del abejaruco sobre nuestros colmenares. Ninguno es una solución definitiva, pero conocer su rendimiento real ayuda a no malgastar tiempo ni dinero:

MétodoNuestra experiencia de campo
Cintas reflectantesSin efecto disuasorio apreciable
Búhos de plástico con cabeza basculante al vientoIntimidan solo durante unas horas
Cometa con silueta de rapaz, en pértiga de 8 metrosUnos 3 días de efecto, antes de que el ave se habitúe
Grabaciones portátiles de rapaces, disparos y perrosÚtiles mientras se trabaja en el apiario; deben usarse en horario y fechas fuera de veda de caza
Disparos simulados por gas o batería, de uso permanenteHasta un mes de efecto; no deben instalarse en o cerca de cotos de caza

Esta pérdida progresiva de eficacia coincide con lo que documenta el estudio extremeño citado antes: los señuelos de depredadores y los sistemas disuasorios visuales o sonoros no ofrecieron una solución sostenida en el tiempo, principalmente por habituación. El abejaruco es un ave inteligente y de amplio radio de acción, que aprende rápido a distinguir una amenaza simulada de una real. Ningún dispositivo de este tipo sustituye la observación continua del apiario, y todos deben usarse dentro de la legalidad: sin disparos reales, sin captura, sin destrucción de nidos y sin posaderos electrificados, expresamente prohibidos por tratarse de una especie protegida.

Medidas estructurales: agua, frutales y sombreo

Además de los disuasores puntuales, hay tres medidas estructurales que dan mejor resultado a medio plazo porque actúan sobre el comportamiento de vuelo, no solo sobre el susto momentáneo del ave.

Un bebedero dentro o muy cerca del colmenar evita que las abejas aguadoras tengan que volar en altura en busca de agua, uno de los momentos de mayor exposición a la caza. Plantar frutales entre las colmenas rompe la línea de vuelo directa que utiliza el abejaruco para localizar y perseguir a las pecoreadoras, obligándolo a esquivar obstáculos y reduciendo su rentabilidad de caza en esa zona.

Para el sombreo o enmallado, conviene matizar la recomendación clásica de una malla fina de unos 4 centímetros de luz colocada directamente sobre las colmenas. La ficha técnica de referencia del Miteco, basada en el estudio extremeño, describe algo distinto: un techado de malla de sombreo con una opacidad mínima del 70 %, instalado a unos dos metros de altura y tensado sobre postes, con un cerramiento lateral de malla plástica de aproximadamente 50 × 100 mm y un bebedero dentro de la zona protegida. La diferencia importa: una malla estrecha pegada a las colmenas puede dejar que el ave capture a las abejas justo al salir, mientras que sombrear todo el conjunto reduce la caza inmediata y, de paso, mejora el microclima interior de la colmena en los días de más calor. Antes de instalar cualquier estructura de este tipo cerca de un talud de cría, hay que consultar con el órgano de medio ambiente de la comunidad autónoma.

colmenas bajo un árbol
Colmenas bajo los árboles para protegerlas de aves depredadoras

El lado positivo: qué aporta el abejaruco al colmenar

Conviene no perder de vista la parte positiva de convivir con esta ave. El abejaruco controla plagas relevantes para el apicultor: se alimenta de polillas de la cera y también de avispas como la Vespula germanica (chaqueta amarilla) y, en ocasiones, de la propia Vespa velutina.

Las abejas, además, no son pasivas ante esta presión: suspenden el vuelo de pecoreo mientras detectan la presencia del ave, y el abejaruco, que tiene un radio de acción muy amplio, no suele demorarse en un mismo punto si la caza deja de ser rentable. En la mayoría de los casos, esta dinámica se autorregula.

El problema se vuelve serio solo en dos situaciones concretas: cuando una colonia de cría se instala muy cerca del colmenar, concentrando la presión en un espacio reducido, o cuando el abuso de insecticidas agrícolas en la zona ha exterminado al resto de insectos, dejando al colmenar como único recurso disponible para el ave. En ese segundo caso, el problema de fondo no es el abejaruco, sino el mismo uso de fitosanitarios que también amenaza a nuestras abejas.

Reubicar las colmenas lejos de las zonas de cría y bajo árboles de copa amplia, evitando los posaderos de ramas secas que facilitan la caza, sigue siendo la medida de fondo más eficaz. A esto se suma la vía administrativa: el abejaruco es una especie protegida y la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad prohíbe matar, capturar, perseguir o molestar a estas aves, así como destruir sus nidos o lugares de reproducción. Cualquier actuación excepcional necesita autorización expresa de la comunidad autónoma.

Para el daño económico, el seguro de explotación apícola de Enesa contempla, según la campaña, una garantía adicional por desabejado repentino provocado por abejaruco (Línea 411). Conviene revisar las condiciones vigentes antes de la contratación y documentar bien cualquier incidencia —fecha, ubicación, número de colmenas, fotografías, estado de la colonia— desde el primer síntoma, porque una peritación tardía difícilmente puede reconstruir el daño real.

Firma Articulo tecnico de Ecocolmena
Autor
Manzano, Jesús. Experto en "Ciencia detrás del comportamiento de las abejas" (2022). Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (4a. ed.). España, Guadalajara: Ecocolmena. Profesor de apicultura y perito judicial en apicultura - Socio fundador de Ecocolmena

Autor

Manzano, Jesús. Experto en «Ciencia detrás del comportamiento de las abejas». (2013) Autor del Manual de Apicultura en Sistemas de Producción Ecológica (5a. ed.). España, Guadalajara. Profesor de apicultura de CampusApicultura.com. Perito judicial en apicultura en peritoapicultura.com – Socio fundador de Ecocolmena.org.

Un comentario

  1. Hola Jesús, yo realicé un curso contigo, en Barbatona me encantó… Empecé con 5 colmenas, ahora tengo 80 ( creo ) por la Alcarria Guadalajara y Madrid cerca de tu pueblo… Digo que creo que tengo 80 colmenas porque la última vez que estuve en el asentamiento los abejarucos estaban a sus anchas finales de agosto, bandadas de unos 50 pájaros asediaban las colmenas y de 80 , no sé si me quedarán alguna en Julio estaban muy bien de población, de alimento, etc… Pero en un mes aproximadamente dan pena verlas, no hay casi puesta, las colmenas con 2 o 3 cuadros de abejas y poco más… Lamentable, lo achaco en su mayor parte al asedio de los abejarucos, aunque también es cierto que el campo no acompaña y está todo muy seco… Tenía puesto un señuelo de halcón pero se ríen de él e incluso se posan en la pértiga que sujeta al señuelo ( de risa ) cuando estuve la última vez incluso pasaban a escasos centímetros de mí casi que me daban en el gorro, los pajaritos. No sé si hay algún modo de presionar a la administración que al igual que dan ayudas a los ganaderos que el lobo mata a una res, podrían ayudarnos a los apicultores para que ayuden y paguén las pérdidas por este ave que está protegida. Y no sé si me podrías dar alguna otra idea para combatirlos… Voy a poner un espantador de aves que hace ruido, a ver si da resultado…
    Muchas gracias por todo.
    Un saludo profe

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